Walter Laqueur |
Los orígenes de cada pueblo o nación se encuentran en la mitología y no en la historia como ciencia.
Los arqueólogos e historiadores del mundo antiguo han estado riñendo durante mucho tiempo. La suya, después de todo, no es una ciencia exacta, sino un oficio. Indios y pakistaníes, por ejemplo, han mantenido discusiones encarnizadas sobre la civilización del valle del Indo. Durante treinta años ha habido asimismo una guerra encarnizada entre el arqueólogo bíblico y sus críticos. Era costumbre, hasta hace escasas generaciones, utilizar el Antiguo Testamento como una guía para excavar en Tierra Santa, aunque los escépticos han abundado durante mucho tiempo.
La escuela de los minimalistas (también llamada la de Copenhague-Sheffield) sostuvo que la Biblia podría ser indudablemente una gran obra literaria y teológica pero que como guía para la antigua Palestina es inútil e incluso susceptible de inducir a error. El rey David, probablemente, nunca existió y el rey Salomón probablemente nunca llegó a construir un grande y espléndido templo.
Los dignatarios religiosos árabes palestinos fueron aún más lejos y afirmaron que no había pruebas de que los judíos hubieran vivido en Palestina; probablemente llegaron en fecha bastante reciente de algún lugar del sur de Rusia. Así, las disputas llegaron a tener una carga notablemente emocional. Un conocido arqueólogo, el profesor estadounidense Albert E. Glock, incluso fue asesinado en circunstancias no del todo aclaradas hoy, un tema para una novela de suspense de Agatha Christie. Las discusiones no siempre siguieron derroteros de naturaleza étnica y política. Respetados arqueólogos israelíes se adscribieron también a la escuela minimalista… Y hubo quienes lamentaron la politización de la arqueología. Porque, si los sionistas decidieron volver a Palestina hace más de cien años, no fue por los reyes David y Salomón, sino porque temían que los judíos europeos fueran asesinados.
Es cierto que ha habido pequeñas comunidades en Palestina desde tiempos inmemoriales y una de las plegarias principales rezaba El año que viene en Jerusalén, pero en último término la remigración (retorno) se produjo por el antisemitismo y por Hitler, no por el rey David.
Sea como fuere, las recientes excavaciones en un lugar intermedio entre Tel Aviv y Jerusalén llamado Kirbet Qeijafa (o She’arayim) están arrojando nueva luz sobre este antiguo debate. Muchos consideran que podría tratarse del descubrimiento arqueológico más importante desde hace décadas. She´arayim, que se menciona en la Biblia (el nombre significa ´casa o pueblo de dos puertas´), es de interés para los arqueólogos porque ninguna otra ciudad poseía dos puertas en aquel tiempo.
No está claro el motivo por el que esta localidad se pasó por alto en las excavaciones de los siglos XIX y XX. Mayor importancia reviste el hallazgo de un ostracon (fragmento de cerámica) en una excavación en el 2008/ 2009 con una inscripción de cinco líneas en una lengua posiblemente protocananea o protohebrea. Como este asentamiento se remonta al siglo X antes de Cristo, se trataría con mucho de la inscripción más antigua; hasta ahora, la inscripción más antigua en hebreo hallada en Palestina databa del siglo VII antes de Cristo. De ser así, esto tendría grandes consecuencias en la arqueología de Oriente Medio y en la datación bíblica y, por supuesto, en la disputa entre los minimalistas y sus adversarios. El profesor Garfinkel, que dirigió las excavaciones, ha subrayado que no es un político y que su especialización profesional fue la muy anterior edad de piedra, en la que no había políticos… She´arayim pertenece a otra época, la temprana edad de hierro. Ahora bien, ¿podría un solo descubrimiento revolucionar nuestra forma de pensar acerca de una cuestión que es objeto de tan encarnizada disputa? Probablemente, no. Sin embargo, tres años antes, el arqueólogo Abraham Biran había encontrado en Tel Dan, en el norte de Palestina, en un fragmento de piedra otra inscripción que se remontaba al siglo IX en la que se mencionaba la "casa de David", la única que se ha encontrado de tales características. Los arqueólogos minimalistas no estaban convencidos: ¿tal vez podía ser otro David y otra casa? Pero en la medida en que aparezcan más pruebas, aumenta la probabilidad de que los israelitas hubieran vivido en esta parte del mundo.
Pero eso aún no significa que el texto del Antiguo Testamento deba tomarse excesivamente al pie de la letra. Los orígenes de cada pueblo o nación se encuentran en la mitología y no en la historia como ciencia, pero generalmente suele haber un núcleo basado en datos objetivos… Esto no significa que David y Salomón fueran grandes reyes gobernantes de grandes imperios. Lo más probable es que fueran jefes locales. Pero esto significaría que las historias bien conocidas por la humanidad a lo largo de los últimos dos milenios no son sólo invenciones literarias.
Las excavaciones en She´arayim-Qeijafa se reanudarán en junio. No solucionarán el conflicto palestino-israelí. Ni siquiera, tal vez, la polémica entre minimalistas y sus críticos. En este campo siempre cabe encontrar razones para dudar. Sin embargo, las excavaciones se seguirán con gran interés mucho más allá de los confines de la arqueología bíblica.
Fuente: http://www.lavanguardia.es/
Posteado por Sinuhé.
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El primer paso al inframundo
Caronte es un genio del mundo infernal, hijo de Érebo y Nix.. Su misión es pasar las almas, a través de los pantanos del Aqueronte, hasta la orilla opuesta del río de los muertos; éstos, en pago, deben darle un óbolo. De ahí la costumbre de introducir una moneda en la boca del cadáver en el momento de enterrarlo. Aquellos que no podían pagar tenían que vagar cien años por las riberas del Aqueronte, hasta que Caronte accedía a portearlos sin cobrar.
José Benlliure. La barca de Caronte (1919). Valencia, Museo de Bellas Artes
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Se representa a Caronte como un viejo muy feo, de barba gris e hirsuta, vestido de harapos yen ocasiones con un sombrero redondo.
Conduce la barca fúnebre, pero no rema; de ello se encargan las mismas almas. Se muestra con ellas tiránico y brutal, como un verdadero subalterno. Cuando Heracles descendió a los Infiernos, obligó a Caronte a pasarlo en su barca, y como éste se negara, el héroe se apoderó de la percha y le propinó tal paliza que el otro no tuvo más remedio que obedecer. Por otra parte, Caronte fue castigado luego por haber permitido que un viviente penetrase en el reino de los muertos; por ello estuvo un año encadenado.
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La barca de Caronte, Sueño, Noche y Morfeo, por Luca Giordano
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Otros dos mortales consiguieron cruzar el Aqueronte (Estigia según Virgilio). Uno fue Orfeo, quien con sus cantos encantó a Caronte y a Cerbero para rescatar a su amada, Eurídice, del inframundo. La otra fue Psique, que por órdenes de Afrodita tuvo que bajar al infierno en busca de un frasco de agua de Juvencia.
En las pinturas de las tumbas etruscas, Caronte aparece como un demonio alado, con la cabellera entremezclada de serpientes y llevando un mazo en la mano. Ello hace suponer que el Caronte etrusco es en realidad el “genio de la muerte”, el que mata al moribundo y lo arrastra al mundo subterráneo.
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Miguel Ángel. Capilla Sixtina. Detalle del Juicio Final (1536-41)
Spencer Stanhope. Caronte y Psique (1890)
Fuentes:
Diccionario de mitología. Pierre Grimal
wikipedia.org
Ilustración de cabecera. Gustave Doré, para la divina comedia de Dante.
http://tejiendoelmundo.wordpress.com/
Agencia EFE

Foto: La artritis de los chinos, a punto de exterminar al tigre
Pekín, 6 feb (EFE).- Las dolencias óseas de 25 millones de chinos y la creencia de que los huesos de tigre pueden curarlas están a punto de exterminar a este felino, del que sólo quedan 50 ejemplares en libertad en China, por lo que el Año del Tigre será crucial para salvar a esta especie.
"El uso de productos del tigre era una tradición en la medicina china", explicó a Efe Lisa Hua, gestora del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW).
Pero las cifras indican que de poco ha servido que en 1993 Pekín prohibiera el comercio de estos productos y que los médicos y libros de Medicina Tradicional China (MTC) eliminaran de sus registros las recetas con partes de tigre, en particular, elixir de huesos contra la artritis, o "hu gu jiu", consumido en el este del país.
Si bien es cierto que en las farmacias oficiales de MTC es imposible encontrar el preciado brebaje, que como el vino gana valor con los años, sus poseedores venden sus botellas a precio de oro: 4.100 dólares (3.000 euros) por una producida en 1989 y adquirida en la mítica farmacia pequinesa Tongrentang, reza un antiguo anuncio.
Si en la década de 1960 había 4.000 tigres en China, tras el exterminio de esa "peste" promovido por Mao Zedong y la demanda de huesos y pieles, en la actualidad sólo quedan 20 siberianos en el noreste, 20 bengalís en el Tíbet y 10 de Indochina (Panthera tigris corbetti) en el suroeste.
A pesar de los programas de protección, la inexorable extinción de su hábitat y de sus presas -antílopes, jabalíes y ciervos-, y el apetito chino por huesos, pieles, penes, garras, pelo, colmillos y carne han sentenciado a este depredador endémico de Asia.
Temeroso del ser humano, el tigre puede desaparecer de la faz de la tierra en 2040, siguiendo la premonitoria extinción del tigre de Amoy o Xiamen (Panthera tigris amoyensis) en 1994, símbolo chino durante 8.000 años del que quedan 59 ejemplares en cautiverio.
La población global de 100.000 tigres de hace un siglo ha menguado hasta los entre 2.000 y 3.200 tigres: unos 2.000 de Bengala (panthera tigris bengalensis) en la India, 500 siberianos o de Amur (panthera tigris altaica) en Rusia, según datos aproximados del Fondo Mundial Para la Naturaleza (WWF), que se propone duplicarlos.
Hasta 1993, China engullía 4 toneladas anuales de huesos de tigre (entre 330 y 400 ejemplares), muy por encima de la población salvaje de entonces, por lo que los países vecinos empezaron a sospechar que sus tigres eran cazados para abastecer a los chinos.
Sin embargo, la IFAW calcula que hasta 5.000 tigres son criados en cautividad en granjas privadas chinas, que se reproducen hacinados en condiciones deplorables y se exhiben como atracción.
Los criadores aseguran que la finalidad es la conservación y piden que se legalice el comercio, pero la escala industrial de las granjas de Harbin (noreste) y Guilin (sur), que acogen a la mitad de la población cautiva, delata, en opinión de Lisa Hua, que el objetivo es abastecer la demanda ilegal.
Pekín "debería tomar medidas más estrictas para controlar la población en estas granjas y reducirla a un nivel que sea sostenible para su conservación", sugiere Hua, que pide el cierre de granjas.
El problema es que no se ha hallado un método fiable para reintegrar a estos animales, incapaces de cazar, a la vida salvaje.
Hua asegura que son los propios criadores de tigres los que originan falsas creencias sobre las propiedades curativas de partes "sobrantes", como el pene como afrodisíaco, para venderlas.
"Me gustaría sepultar la creencia de que se cazan tigres por sus penes o propiedades afrodisíacas", señaló a Efe Brendan Moyle, experto en economía de la naturaleza de la universidad neozelandesa Massey, en Auckland.
Es el mercado de pieles y huesos la principal amenaza para el tigre, y en el primer caso, el Gobierno chino prefiere evitar nuevos conflictos étnicos con los tibetanos, que consideran que las "chubas" -capas de tigre- simbolizan la valentía nómada.
Moyle baraja volúmenes de negocio "muy especulativos" -subraya- de la caza ilegal del tigre, con un ritmo anual de entre 300 o 500 tigres y a un precio por espécimen de 50.000 dólares.
"El Gobierno hizo un buen trabajo reduciendo la demanda, por eso un esqueleto de tigre puede costar tanto. El problema es que existe una demanda incondicional que, aunque pequeña en China, es gigante con respecto al número de tigres salvajes", explica el economista.
Por ello, asegura, si se cerraran las granjas, como propone el Banco Mundial, se aceleraría la caza furtiva en Indochina.
Moyle equipara el tráfico ilícito de tigres al de drogas: las mafias, aliadas con funcionarios corruptos, importan la caza ilícita a través de India, Nepal, Birmania y Rusia en pequeñas cantidades y a través de una red secreta llega al consumidor.
Incluso persuadiendo al 99 por ciento de los 25 millones de pacientes chinos, el restante 1 por ciento podría exterminar todos los tigres salvajes varias veces.
Fuente: http://www.hoymujer.com/
Souto Alves
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca/ debes rogar que el camino sea largo/lleno de aventuras, lleno de experiencias. No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes/ ni la cólera del airado Poseidón…
Así comienza Ítaca, poema maravilloso donde el gran Konstantinos Kavafis nos descubre, a todos nosotros, potenciales Ulises, que lo que verdaderamente importa a la hora de emprender una travesía (metáfora de la propia vida) no es tanto el destino, el punto al que se quiera llegar, cuanto la experiencia del viaje mismo. Ahora, además, esos versos nos sirven de pretexto para rememorar las aventuras de Odiseo, es decir Ulises, narradas en la Odisea.
Derrotados los troyanos gracias a la artimaña del caballo de madera (sugerida por el propio Ulises), los griegos atentan contra la justicia universal que mantiene el cosmos en sus límites (según las nociones de la mentalidad de la Grecia arcaica) cuando se entregan a un saqueo desmesurado de Troya. Pasan a cuchillo a los varones, violan a las mujeres, esclavizan a los niños. Es decir, se dejan llevar por la desmesura, por la hybris.
Pero toda hybris era castigada en aquel mundo de dioses y hombres. Así que, echados a la mar, pocos griegos llegarían a ver de nuevo el hogar. Incluso aquellos que finalmente lo consiguieron, caso de Agamenón (caudillo de los ejércitos aqueos), sufrirían un final atroz (asesinado por su esposa Clitemnestra).
Ulises parte desde la costa de Asia Menor (Troya se encontraría en algún punto de lo que hoy es Turquía) al mando de sus doce naves (era rey de Ítaca, pequeño reino que no podía aportar muchos hombres para la guerra). Tras diez años frente a los muros de la noble Ílion (Troya), su único deseo era el de abrazar a su mujer Penélope y a un hijo al que apenas conocía: Telémaco estaba recién nacido cuando Ulises hubo de marchar a Troya.
Poco podía saber Ulises que pasaría otros diez años vagando por mares (en el contexto del Mediterráneo) que desconocía, juguete ya de la fortuna o de los propios caprichos humanos, arribando a costas habitadas por monstruos, cíclopes y caníbales, salvando la vida a veces por menos de un suspiro o, en ocasiones, disfrutando de paraísos recónditos en compañía de brujas buenas de inhumana belleza o ninfas encantadoras.
Y mientras el rey de Ítaca deambulaba como un mendigo por aguas en las que el único señor era Poseidón, su enemigo, su reino se lo disputaban aquellos cuya desvergonzada osadía los había llevado incluso a tomarse la confianza de instalarse en el palacio de Ulises, cortejando toscamente a la delicada Penélope. La esposa de Ulises destejía de noche lo que hilaba de día, esperando desesperanzada un milagro: la llegada de su marido.
Quisiéramos evocar de manera periódica algunos de los capítulos de ese libro de libros, la Odisea. Emprender un viaje paralelo al del propio Ulises en el que, siguiendo a Kavafis, importe menos el llegar a ningún sitio que el simple disfrutar de los dulces momentos que nos regala una travesía con tan ilustre compañero. ¿Os atrevéis?
Fuente: http://sobreleyendas.com/
Una casa poseida por el mal
La madrugada del 15 de noviembre de 1974, el hijo mayor de la familia DeFeo, de tan sólo 17 años, asesinó a sangre fría a sus padres y hermanos con un rifle, dejando un total de seis personas muertas. Los hechos ocurrían en el 112 de Ocean Avenue, en Amityville, Nueva York. Desde ese momento aquella casa cambiaría para siempre.
ANTECEDENTES:
Estos asesinatos fueron el comienzo de la leyenda negra. Los investigadores no tenían ningún indicio que les permitiese sospechar de alguien en concreto, hasta que uno de los detectives que recorría la casa en busca de alguna pista encontró en la habitación del único superviviente dos cajas de cartón de balas para un rifle. Después de largos interrogatorios, la policía consiguió la confesión.
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Familia Defeo
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Ronald DeFeo había aprovechado la cena para introducir en ella una tóxina que produce estados de somnolencia, y con una escopeta del calibre 34 los asesina fríamente. A todos les disparó en la espalda, excepto a su madre, Louis DeFeo, a la que dispara sobre el cráneo.El joven fue condenado a 25 años de prisión.
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Según aseguraría éste años después, había algo en el lugar que le incitó a cometer aquellos asesinatos… voces, e incluso la aparición de una sombra que le obligaba a hacerlo y que llegaban incluso a apoderarse de su cuerpo.
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La mansión fue construida en 1924 y no se registró ningún suceso paranormal hasta aquella madrugada de noviembre del 1974.Como curiosidad decir que fue construida sobre un sanatorio indio donde murieron decenas de personas.
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COMIENZAN LOS FENÓMENOS EXTRAÑOS:
Pero la verdadera historia de Amityville comienza días después, el 28 de diciembre de 1974, veintiocho días después de los asesinatos. Ese día, otra familia, compuesta por el matrimonio de George y Kathy Lutz, se mudó al lugar donde había ocurrido la masacre. La casa, espaciosa y de muy bonita arquitectura, estaba a la venta a un precio excepcionalmente barato (80.000 dólares) , y los Lutz decidieron obviar los violentos hechos ocurridos con antelación y compraron el inmueble, aunque solamente pudieron ocuparlo unos pocos días debido a los extraños fenómenos que sucedían.
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Desde el primer momento en que ocuparon la casa, el matrimonio y sus hijas pequeñas sintieron una presencia sobrenatural, que se iba haciendo más fuerte cada día. Al principio, se escuchaban ruidos extraños a lo largo del día; luego, comenzaron a aparecer manchas en las paredes y malos olores sin motivo aparente, y las puertas y ventanas se abrían solas.
Kathy Lutz agregaría que en reiteradas ocasiones se sintió observada en ciertas partes de la casa, principalmente en las habitaciones, y que una vio unos ojos rojos que la miraban desde la oscuridad a través de la ventana. De repente, comenzó a tener pesadillas repetitivas con los crímenes sucedidos en la casa, pero soñando que las víctimas eran los componentes de su familia.
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Fotografia del interior, donde supuestamente aparece uno de los fantasmas.
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La supuesta entidad que habitaba la vivienda trató incluso de apoderarse de los cuerpos de sus residentes, manipulándolos a su propia voluntad y obligándolos a cometer actos de naturaleza violenta, algo en lo cual los Lutz nunca han querido ahondar.
A los pocos días de habitar el lugar, el matrimonio se convenció de que la casa estaba poseída por una presencia demoníaca y recurrió al sacerdote de la iglesia más cercana, quien contaría después que al tratar de bendecir la casa, escuchó una voz que lo echaba, una voz que surgió de la nada desde la planta más alta de la casa y que gritó: ¡¡¡ LARGATE DE AQUÍ !!!. Según los relatos de la época, cuando el sacerdote entró en la casa, el ambiente se llenó de un olor putrefacto y una nube de moscas invadió el lugar. El religioso debió luchar con una fuerza física que le impedía acercarse a la casa y finalmente fue violentamente expulsado.
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La visita del sacerdote marcó el punto en que los sucesos paranormales se incrementaron, George empezó a sentir presencias extrañas también, e incluso sentía miedo a abrir los grifos pues suponía que una presencia maligna podía salir de ellos si abría la llave de paso. Las alucinaciones se hacían más comunes y la desconfianza en la familia se acrecentaba, George afirmaba que su mujer se estaba transformando en una bruja pues, según él, se le estaban cayendo los dientes y el pelo, y él, se obsesionó con cortar leña. Toda la familia se despertaba todas las noches, siempre a las 3.15 de la madrugada.
Tras menos de un mes viviendo allí, los Lutz debieron abandonar para siempre la casa, que desde entonces se encuentra deshabitada y sobre la cual pesa el estigma de la leyenda de Amityville.
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Hasta el día de hoy nadie se ha atrevido a volver a habitar la casa.
Posteado por Dragonerrante.
Fuente: http://tejiendoelmundo.wordpress.com/
¿Emparedamiento colectivo de los iluminados?
La torre de la iglesia de Nuestra Señora de Granada, en el extremeño pueblo de Llerena, albergaba un gran secreto: en su interior se hallaba un enorme amasijo de cadáveres, algunos de ellos momificados. ¿A quiénes pertenecían? Después de más de cincuenta años, el misterio sigue sin resolverse.
Año 1964, Llerena (Badajoz). Aquella mañana la iglesia de Nuestra Señora de Granada, construida entre los siglos XIII y XIV, era el centro de todas las miradas. El notario local, Antonio Carrasco, estaba al frente de una investigación que pretendía localizar en el interior de la torre del templo los restos de la antigua fortificación alminar que perteneció a la primitiva mezquita. Era ya media tarde cuando Carrasco ordenó derribar un muro que taponaba una presunta zona muerta. La operación dejó al descubierto una desvencijada puerta. Al intentar abrirla se dieron cuenta de que algo parecía cerrar el paso desde dentro. Después de un gran esfuerzo consiguieron dejar un hueco lo suficientemente amplio como para poder entrar. Al otro lado encontraron un enorme amasijo de cadáveres, algunos de ellos momificados.
Tanto Antonio como el resto de los trabajadores quedaron asombrados ante la visión de miles de cuerpos, la mayor parte de ellos en una posición extraña y con un gesto de horror. Aunque era pronto para sacar conclusiones, parecía tratarse de un emparedamiento colectivo. La noticia se extendió rápidamente, y muchos fueron los comentarios vertidos que intentaban averiguar el origen de aquellos cuerpos. ¿Inquisición? ¿Guerra Civil? Pero, a pesar de las dudas surgidas, el muro que tapaba la entrada a la habitación maldita fue levantado de nuevo. Durante algún tiempo los rumores siguieron recorriendo el pueblo, pero poco a poco, y sin mediar investigación alguna, el asunto cayó en el pozo del olvido. Y así se mantendría durante una década y media.
La voz de los muertos.
A finales de los años setenta del pasado siglo las obras de remodelación en diferentes templos y lugares simbólicos se habían convertido en una actividad común por parte de la Dirección General de Bellas Artes, que pretendía recuperar viejos legados y sacar a la luz el patrimonio histórico. Y un buen día le llegó el turno a la iglesia de Nuestra Señora de Granada y a su torre alminar. Como no podía ser de otra manera, al poco de comenzar los trabajos los obreros dieron con la vieja puerta que escondía aquel panorama que quince años atrás había aterrado a los que habían cruzado su umbral. En esta ocasión llegaron a contar los cuerpos que allí se custodiaban. Superaban los seis millares. De ellos al menos cuatro decenas estaban momificados. En esta ocasión el asunto no fue enterrado y la opinión pública solicitó una respuesta a través del diario regional Hoy, que en todo momento se hizo eco de los adelantos y las novedades del caso. Pronto comenzó el estudio y la clasificación de los miles de cuerpos aparecidos en la torre de la iglesia de Llerena, auspiciados por el Ministerio de Cultura y llevados a cabo por los departamentos de Antropología de las universidades de Extremadura, Madrid, Barcelona y Sevilla. Gran parte de ellos fueron embalados y enviados a los laboratorios de dichas instituciones, cuyas primeras conclusiones no se hicieron esperar. No solo todos los especialistas estuvieron de acuerdo en que aquel era el enterramiento más importante descubierto en la España de la época contemporánea, sino que los resultados obtenidos fueron aun más aterradores que la mismísima visión de las momias. Según el departamento de Antropología de Madrid, los cadáveres presentaban violentas fracturas y algunos tenían el cráneo aplastado. Igualmente, el rictus de horror en sus rostros clamaba a voz en grito que habían padecido una muerte marcada por el sufrimiento.
Por ello, el departamento de Antropología de Barcelona llegó a la conclusión de que se trataba de un emparedamiento en vida. Ahora bien, si todo lo que proclamaron los especialistas era cierto, se sumaban nuevas preguntas a las ya planteadas. ¿Cuál era la verdadera identidad de aquellas personas? ¿Por qué fueron encerradas en la torre de una iglesia? ¿A qué se deben las fracturas y el rictus de horror de sus rostros? ¿Quiénes cometieron aquella masacre?
El santo oficio, en el punto de mira.
Los primeros estudios históricos y otros indicios descartaron que fueron víctimas de uno de los tristes episodios de la Guerra Civil o de algún otro genocidio. Y centraron sus miras en las actividades que llevó a cabo la Santa Inquisición en Llerena. Esto provocó un duro enfrentamiento entre los investigadores y los grupos políticos y religiosos más conservadores. Y es que al pronunciar la palabra Inquisición se puso en marcha un proceso de desinformación y mutilación de datos, además de una fuerte presión a los antropólogos, hasta el punto que muchos de ellos decidieron retirarse de la investigación. Otros, no queriendo comprometerse, cambiaron de opinión y excluyeron de sus escritos todo lo relativo a extrañas fracturas y rictus para afirmar que los cuerpos no presentaban ningún tipo de señal fuera de lo normal. Por su parte, las autoridades locales hicieron lo propio alegando que existía una explicación lógica a aquel enterramiento y afirmaron que esos cuerpos pertenecían a un viejo cementerio anexo a la iglesia y que fueron guardados en la torre al desaparecer la necrópolis. Si esto fuera cierto, ¿por qué los restos fueron ocultados tras un muro que cegaba la habitación? ¿Por qué no fueron trasladados a una fosa común del nuevo cementerio? Incluso los grupos conservadores llegaron a comentar que las extrañas posturas de los cadáveres habían sido provocadas por los movimientos de los cuerpos durante la investigación antropológica, en contra de lo que ya había declarado el notario Antonio Carrasco en 1964. A partir de ese momento cualquier pregunta comprometida a las autoridades fue rechazada sistemáticamente y los altos estamentos presionaron a los medios de comunicación para que solamente publicaran la versión oficial del caso.
Por ello, algunos cadáveres fueron sepultados bajo la iglesia, otros en una fosa común del cementerio y el resto en la habitación descubierta en la torre, que fue clausurada de nuevo. Pero ¿realmente no habría sido más lógico que esos cadáveres descansaran en paz tras una investigación honesta y coherente, que arrojara luz y justicia sobre sus rostros contraídos? Una cosa estaba clara: aquellos muertos no descansaban en paz desde mucho tiempo atrás.
La secta de los alumbrados.
Desde aquel momento se intentó tirar por tierra todas las tesis lógicas sobre este suceso. Desde historiadores a políticos, las manifestaciones expresadas quitaban importancia al tema. Incluso se llegó a comentar que la Inquisición apenas había tenido relación con la localidad, dejando de lado la realidad histórica que señala a este pueblo extremeño como sede del Tribunal del Santo Oficio en el año 1501. Pero, aunque la Inquisición solamente ubicaba sus sedes en las grandes capitales, lo cierto es que Llerena se convirtió en depositaria de este tribunal, tal vez porque en esta localidad sucedió algún hecho fuera de lo común. En el año 1516 esta institución dejó el pueblo y se trasladó a Plasencia, pero regresó de nuevo en 1570 debido a que en él se había instalado una tenebrosa secta, los Iluminados o Alumbrados. Esta había llegado a España a comienzos del siglo XVI y se había extendido por algunas localidades, entre ellas Llerena. Estaba integrada por personajes que estaban en contra de la oración, el ayuno, los gestos de adoración, el agua bendita, el acto de arrodillarse, la veneración de imágenes, los predicadores católicos, la sagrada hostia, la cruz, la Biblia y otras tantas cuestiones, lo que los convertía en hombres malditos de cara al cristianismo. Además, profanaban los lugares sagrados y obligaban a las mujeres a tener relaciones sexuales con ellos como penitencia. Incluso, según las crónicas, llegaron a envenenar y matar a un obispo. Está claro que una serie de hechos como este no pasaron por alto para la implacable Inquisición española y que sus iniciativas para reprimir esta creencia siniestra debieron de ser contundentes. Si en otros momentos de la historia se pasó a cuchillo a personas inocentes solo por discrepar del dogma católico, en esta ocasión tuvo que ser aún peor, ya que se trataba de personajes que realmente estaban haciendo un mal a la religión y a la sociedad. Y es que todos los elementos de este caso –una secta de individuos maléficos, un tribunal del Santo Oficio y unos cuerpos, posiblemente emparedados en vida, con terribles rastros de sufrimiento– solo sugieren una palabra: Inquisición.
Llerena: Sede del Tribunal de la Santa Fe.
La Inquisición tuvo una enorme importancia en Llerena. Esta se instaló en la localidad en el año 1501 y fue el tercer tribunal más importante de España en cuanto a extensión de su jurisdicción, ya que incluía los obispados de Ciudad Rodrigo, Plasencia, Coria y Badajoz. Dentro de la villa tuvo tres sedes, una en la calle Zapatería –dentro del Palacio Prioral–, otra en la calle Corredera –en el Palacio de los Zapata– y la última en la calle La Cárcel –en la sede de la Casa Maestral.
El proceso de saponificación: Emparedamiento colectivo.
Uno de los puntos a favor de la posibilidad de que las momias de Llerena provengan de un emparedamiento colectivo es el extraño color grisáceo que presentan los cuerpos. En dichos enterramientos se produce un proceso conocido como “saponificación” mediante el cual la grasa corporal se transforma químicamente en una masa de color gris y de tacto granuloso y compacto. Aunque este dato fue advertido en su momento por el investigador extremeño Gonzalo Pérez Sarró, nunca recibió la debida atención por parte de las autoridades locales, que hicieron caso omiso a sus interesantes pesquisas.
Las afiladas garras de la Inquisición española.
Aunque en el caso de las herejías de la secta asentada en Extremadura a mediados del siglo XVI la Iglesia católica actuó con cierto buen criterio pretendiendo limpiar de actos blasfemos la región, en otras ocasiones la Inquisición ha actuado de forma desmedida ante personas que solamente deseaban profesar creencias diferentes a la católica, escribiendo así una de las páginas más oscuras de la historia de España. Todas esas víctimas, imputadas por crímenes contra la fe que seguramente nunca o casi nunca cometieron, tuvieron que enfrentarse a métodos aberrantes que pretendían lograr la autoinculpación a través del miedo y el dolor. Algunos de los monstruosos artilugios de tortura usados por el Santo Oficio tienen nombre propio: la dama de hierro, la cuna de Judas, el garrote vil, el potro de tortura, el aplastacabezas, la guillotina, el desgarrador de senos, la pera anal y otros tantos objetos que causaban pavor.
Los otros iluminados: Tolox y el fin del mundo.
El caso de los Alumbrados o Iluminados de Llerena no es un episodio aislado. El símil más evidente es el de los Iluminados de Tolox, ocurrido en el año 1886. A este pueblecito de la serranía malagueña llegaron una serie de personajes perversos que manejaban la mente humana por medio de la hipnosis y la utilización de alucinógenos, como el beleño y la belladona. Su objetivo era engatusar a las personas con la supuesta inminencia del fin del mundo para apropiarse de sus bienes materiales. El nivel de fanatismo de aquellos humildes campesinos y agricultores era tal que estuvieron a punto de protagonizar un suicidio colectivo: llegaron a prender fuego a sus casas y pertenencias, a azotarse con sogas de esparto, a arrancarse el cabello unos a otros y a cortarse la piel con afilados cuchillos.
Extraído de Tejiendo el Mundo
Durante la Edad Media, en los intentos por explicar el mundo se cruzaban dos tradiciones:
-La tradición pagana, de origen germano, con sus dragones, sirenas y bosques animados, y,
-La tradición cristiana, según la cual la verdad y el conocimiento último de la realidad sólo se lograba mediante la razón iluminada por la fe.
Sin embargo, ambas tradiciones no tuvieron igual importancia para los hombres de la sociedad feudal. Por lo general, los campesinos fueron los que se aferraron con más fuerza a las viejas creencias paganas, mientras que la nobleza, en su mayoría, adhirió a los principios cristianos.
-Los campesinos creían que la lechuga alivia el insomnio, pero perjudica la vitalidad y la vista, efecto que puede moderarse si se le agrega apio.
Cuando los campesinos trabajaban la tierra recitaban antiguas canciones y palabras mágicas para lograr que sus campos fueran fértiles; también era común que consultaran a magos y hechiceras si tenían algún problema. Pero la Iglesia se ocupó de que los campesinos agregaran a sus cánticos paganos oraciones de origen cristiano. Así lo hicieron, aunque siempre en estas oraciones siguió subsistiendo el rito pagano, como lo demuestran muchas de ellas:
Cuando el hijo de un campesino se enfermaba, era común que dijeran:
"…sal, gusano, con nueve gusanillos, pasa de la médula al hueso, del hueso a la carne, de la carne a la piel y de la piel a esta flecha”,
luego obedeciendo a la Iglesia y procurando también evitarse problemas con su señor, decían:
"Así sea, Señor".
De este modo, el mago Merlín y Cristo se mezclaban en la imaginación del hombre del Medioevo. Lo sobrenatural parecía ser la única respuesta al origen de las cosas y de la vida.
Pero sería un error suponer que aquellas dos tradiciones transitaron en pie de igualdad la Edad Media. Fueron los valores y creencias cristianos —impulsados por la nobleza laica y eclesiástica— los que predominaron. Si un viajero escucha a una corneja graznando a la izquierda lo puede interpretar como un signo de buen viaje.
*El estudio de los excrementos o los estornudos de los animales de trabajo -caballos o bueyes- permite conocer si el día nos trae buenos o malos augurios.
*Arrojar unos granos de cebada sobre el fuego del hogar y contemplar como saltan es una señal de peligro.
Numerosos adivinos se ponían en contacto con los muertos. Era frecuente que el adivino se sentara en un cruce de caminos sobre una piel de toro -con la zona ensangrentada vuelta sobre la tierra- para recibir las comunicaciones de los difuntos, en el silencio de la noche. De esta manera podían predecir catástrofes o brindar soluciones a diferentes problemas.
*La mujer era la mediadora entre los vivos en la tierra y los muertos en el cielo.
*Para curar a los niños enfermos se les introducía en una excavación cerrada con espinos, situada en una encrucijada. Si la madre tierra se empapaba de la enfermedad, el niño dejaba de llorar y estaba curado.
*Si se desea que un hombre sea impotente se podía conseguir anudando una cinta a cada una de las prendas de vestir de ambos cónyuges.
*Si la mujer no deseaba quedarse encinta se desnudaba, se embadurnaba en miel y se revolcaba en un montón de trigo, recogiéndose con cuidado los granos que habían quedado pegados a su cuerpo. Esos granos eran molidos manualmente al contrario que de la forma habitual, de izquierda a derecha. El pan resultante de esa harina se ofrecía al hombre con el que se mantendría la relación sexual. De esta manera se "castraba" al varón y no se engendraban niños.
*La sangre de las menstruaciones, la orina de ambos sexos o el esperma del hombre también eran considerados potentes afrodisíacos.
*Un afrodisíaco utilizado en la época era la introducción de un pez vivo en la vagina de la mujer, donde quedaba hasta que moría. El pez era cocinado y servido al marido que de esta manera se cargaba de potencia sexual.
*Otro sistema sería amasar la pasta del pan en las nalgas de una mujer o sobre sus partes genitales, provocando así el deseo del hombre perseguido.
Fuente: http://curiosomundoazul.blogspot.com/ (Artículo y vídeo)
Hacia el año 1600 a.C., el palacio de Cnosos era el más importante de Creta. Unidas por un dédalo de corredores, sus más de 1.500 estancias, con espléndidos frescos y comodidades de todo orden, dan cuenta de la riqueza y el poder de la sofisticada civilización minoica.
Los palacios de la isla de Creta, de los que Cnosos era el mayor, rigieron en el II milenio a.C. un imperio comercial que se extendía por todo el Egeo, hasta que una catástrofe natural terminó con aquella fascinante civilización. A comienzos del siglo XX, el arqueólogo británico sir Arthur Evans hundió su pala en el emplazamiento de Cnosos, en Creta, revelando al mundo los vestigios de una civilización que había permanecido dormida bajo el suelo de la isla por espacio de más de tres mil años. Evans sacó a la luz una descomunal construcción palaciega, sin límites definidos, consistente en más de un millar de dependencias, almacenes y salas de ceremonias que se comunicaban entre sí a través de un tortuoso entramado de escaleras y corredores. La complejidad arquitectónica del edificio evocaba poderosamente la forma de un laberinto, lo que de inmediato hizo pensar a Evans en la figura del rey Minos, y dio a toda la civilización que acababa de descubrir el nombre de minoica en honor al legendario monarca.
Según una tradición mítica, Minos había mandado construir en Cnosos un gran laberinto donde encerró al monstruoso Minotauro, el ser mitad hombre mitad toro nacido de la pasión animal de Pasífae, la esposa del rey, por un hermoso toro blanco surgido del mar. Las leyendas aportan diversas referencias que muestran a Minos como el dueño de un gran imperio marítimo o «talasocracia», como ya lo denominaba el historiador Tucídides. Se han hallado restos de asentamientos permanentes minoicos en islas como Tera, Melos, Citera, Rodas, Naxos, Telos y Quíos que indican que Creta mantenía un estrecho contacto con los territorios de su entorno, incluida la Grecia continental, con la que habría establecido vínculos a partir de la isla de Creta.
Desde la época de los «Primeros Palacios» (hacia 1900-1700 a.C.), el comercio parece estar controlado por centros palaciales que se erigían en las proximidades de estratégicos fondeaderos, como en los casos de Zakro, Malia y el propio Cnosos. Durante esta época, los cretenses comenzaron a tener relaciones con las islas del Egeo, las costas de Anatolia y los puertos de Egipto. Pero no fue hasta la etapa siguiente, la de los «Segundos Palacios» (hacia 1700-1450 a.C.), cuando se produjo un aumento significativo de su actividad comercial y el desarrollo de un estilo de vida propiamente minoico: el arte, la cultura, la arquitectura, e incluso las costumbres funerarias y los rituales religiosos penetraron progresivamente en las zonas con las que los minoicos mantenían contacto. Para mantener su prestigio en el Mediterráneo oriental, Creta debía competir con colosos como Egipto o el Imperio hititia y, de modo incipiente, con los señores de la guerra micénicos de la Grecia continental.
No hay duda de que para ello debía sustentarse en una acreditada capacidad militar; ésta es, al menos, la conclusión a la que han llegado en los últimos tiempos los historiadores frente a la visión tradicional de los minoicos como un pueblo pacífico y algo ingenuo. Según los arqueólogos, el derrumbe de la civilización minoica se debió a la erupción de la isla volcánica de Tera, donde se localizaba la colonia cretense de Akrotiri. La explosión hizo que la isla quedara salvajemente fragmentada en tres partes y originó un maremoto de inimaginable fuerza devastadora que provocó la destrucción de la flota minoica y de puertos como los de Katsamba, Amnisos, Malia, Festos o Cnosos.
Via: historiang.com
http://www.imperioromano.com/blog/?p=1650
Mitos Argentinos
Una recopilación de mitos urbanos pertenecientes a la tradición oral argentina. Algunos de ellos relatados de generación en generación y tan increibles como inciertos. Historias que confunden la realidad con la fantasía, pero que dejan siempre un extraño sinsabor a duda con la inevitable posibilidad de ser verídicas.
La Dama de la Vela
La ciudad argentina de Corrientes posee numerosas historias de misterio y terror, pero sin duda, la más intrigante es la que conocen la mayoría de sus habitantes. Ellos cuentan que en el edificio de la Escuela Normal “Juan Pujol”, suele verse por las noches la bella y misteriosa figura de una mujer joven, vestida con un largo traje de encaje blanco y una capa de pana roja.
Esta misteriosa aparición recorre los pasillos de todos los pisos de dicho establecimiento, subiendo y bajando las escaleras del lugar, llevando en sus manos una vela, elemento al que le debe el nombre su historia : La Dama de la Vela. Este misterioso ente se desvanece cuando alumnbran los primeros destellos del alba.
La Dama Vestida de Negro
En la localidad de San Gregorio, a pocos kilómetros de la ciudad de Venado Tuerto, en la Provincia de Santa Fe, existe una historia no menos sorprendente. Sus pobladores relatan que una mañana de cerrada llovizna, un abastecedor del frigorífico Maru de Rufino encontró en la ruta 14 a una mujer vestida de negro que se encontraba haciendo “dedo” para que alguien la llevara. El hombre, la llevó hasta la ciudad y cuando la dama se bajó, tras agradecerle por haberla acercado hasta escasa media cuadra de su casa, le dijo su nombre: Nancy Núñez. Poco después, el hombre se enteró de que Nancy Núñez había fallecido un año y medio atrás en un extraño accidente, cuando la avioneta que piloteaba su marido había perdido una de sus ruedas impactando en el auto que ella conducía, lo que le había causado la muerte instantáneamente. El sorprendido abastecedor descubrió también que el lugar en donde había parado para levantar a la mujer, entre Cristophersen y San Gregorio, era exactamente el sitio donde había ocurrido la tragedia que poco antes había conmocionado a la localidad. Otros testimonios dan cuenta de la misma aparición, en la misma ruta, a la altura del lugar del accidente.
La Dama Vestida de Blanco
Tal vez no existe un sitio fijo para ésta layenda urbana que circula en distintas provincias argentinas y con algunas variantes entre quienes la relatan. Se trata de un joven que concurre a una fiesta, baile o lugar de diversión nocturno. En el lugar conoce a una bella muchacha de vestido blanco de la cual se enamora a primera vista y baila toda la noche. Al terminar la fiesta se ofrece a acompañarla hasta su casa y le presta su abrigo para protegerla del frío. Al día siguiente, el muchacho vuelve a la casa de la joven con intención de verla nuevamente y es atendido por los padres de ella, quienes con sorpresa y estupor le informan que la muchacha ha muerto uno o dos años antes. El enamorado no entra en razones, motivo por el cual los afligidos progenitores lo llevan hasta el cementerio con el propósito de que, al ver la tumba, el muchacho se convenza de la verdad de sus dichos. Al llegar a la tumba, la estupefacción estalla en los tres, al descubrir que sobre la lápida descansa el abrigo que el muchacho le había prestado a la joven la noche anterior.
La Dama del Cementerio
Una historia similar es el relato del hombre que se quedó encerrado en el cementerio al terminar el horario de visitas. Inquieto comenzó a dar vueltas por el lugar en busca del sereno para que le abriera la puerta. No lo encontró pero advirtió que frente a una tumba estaba una mujer de pie (según las variantes del relato, puede tratarse de una niña, una adolescente o una mujer adulta). El hombre se le acercó entonces y le contó su situación, alegrándose de ver a alguien más por allí. La mujer le respondió que a ella le había ocurrido lo mismo y que no se preocupara, ya que conocía un lugar desde donde podrían salir. Con la dama como guía, el sujeto la siguió entre las lápidas, hasta que ella se detuvo indicándole una de las paredes perimetrales del cementerio. Al comprobar que no había ninguna puerta, el hombre le preguntó cómo hacer para salir por ese lugar inaccesible. –Así– le respondió la mujer mientras atravesaba el muro.
Un Perro Extraño
Cuentan en el barrio de La Boca, en la ciudad de Buenos Aires, que hace muchísimos años dos ancianos encontraron un perro abandonado. Sintieron lástima por el animalito que, pese a su aspecto extraño, los miraba con ojos de mucha ternura. Le dieron de comer y lo asearon, incorporándolo a la vida familiar. Cierta vez el perro presentó síntomas de decaimiento y lo llevaron al veterinario para que lo atendiese. El facultativo, tras revisarlo, no pudo encontrar las palabras adecuadas para decirles a los afligidos amos que lo que habían recogido no era un tierno ejemplar de raza canina sino una enorme rata.
Romeo y Julieta argentinos
Cuenta la tradición que la aristocrática familia Anchorena vivía en el actual Palacio San Martín con más de 150 sirvientes. Hacia 1920 sus miembros decidieron construir la iglesia del Santísimo Sacramento como futuro sepulcro familiar. Quiso el destino que uno de los Anchorena se enamorara perdidamente de Corina Kavanagh, una joven de familia adinerada, aunque no patricia. El romance no tuvo la aprobación de los padres del muchacho y finalmente los novios tuvieron que separarse.
Corina entonces pergeñó una particular venganza, no de sangre, pero sí estética. Ordenó levantar en San Martín y Florida un edificio cuyo único requisito fue que le impidiera a la familia Anchorena la vista a la iglesia mencionada desde su soberbio palacio. Aún hoy pesa la “maldición” arquitectónica, ya que el edificio Kavanagh sigue obstaculizando la visión del templo católico.
El Vampiro de Flores
Esta historia argentina tiene como protagonista a Belek, al cual ya le hemos dedicado un artículo hace tiempo en la páginas de éste blog, pero vale la pena recordarlo aqui. Se trata de un enano que llegó a Buenos Aires con el Circo de los Zares proveniente de la zona de los Cárpatos. Al igual que el conde Drácula, Belek fue expulsado luego de que Boris Loff, el dueño del circo, junto a dos testigos: la Mujer Barbuda y el Hombre Bala, lo encontraran prendido al cuello de una mona integrante de la troupe circense.
Pero el mito, apenas comienza aquí. El verdadero horror se desató cuando Belek se refugió en una casa abandonada del Bajo Flores y comenzaron a desaparecer misteriosamente todos los gatos del barrio. El relato cuenta que los vecinos protegieron sus casas con ristras de ajo mientras portaban crucifijos por las calles, por temor a ser atacados. Una noche de invierno, cerca de la estación Flores, los hombres del barrio lograron cazar al vampiro con una improvisada red, fabricada con la malla de un arco de fútbol, pero éste se les escapó furtivamente. Algunos aseguran que aún vive en el cementerio de Flores y sale de tanto en tanto a producir estragos entre los desprevenidos transeúntes.
Fuente: http://asusta2.com.ar/
Navío comercial fenicio en un bajorrelieve
Vasijas y pequeños tarros de alabastro probablemente destinados a almacenar valiosos ungüentos y perfumes
Relieve escultórico fenicio con representación de animal, hombre herido y decoración floral
A pesar de los extraordinarios logros alcanzados por esta notable civilización, que asombran aún más al pensar que comenzaron su evolución dos mil años antes de Cristo, los fenicios no dejaron demasiados datos que permitieran a las futuras generaciones conocer mayores detalles sobre ellos.
Quizá en parte por su afán de mantener ocultos todos los secretos de sus actividades, o por su temprano sometimiento por otras civilizaciones y su definitiva desaparición en manos del conquistador macedonio Alejandro Magno, es que no nos ha llegado suficiente información como para conocer los secretos de este notable pueblo. Sin embargo, lo poco que ha podido descubrirse, principalmente gracias al estudio de otras civilizaciones con las cuales ellos mantuvieron relaciones comerciales, y al excepcional legado cultural que dejaron al mundo con el alfabeto, es que no quedaron en el olvido, como tantos otros pueblos de los cuales jamás sabremos lo suficiente como para desentrañar sus enigmas, y de algunos sobre los cuales ni siquiera nos enteraremos jamás de su paso por nuestro pasado.
Situación geográfica
Dentro de un estrecho terreno de unos 1000 km² —200 kilómetros de longitud por cerca de 50 kilómetros de ancho—, encerrado entre la cordillera del Líbano y el Mar Mediterráneo, en el medio oriente, aproximadamente dentro del actual territorio del Líbano, se desarrolló esta sorprendente civilización. Frente a sus costas, emergen islotes que alternan con estrechas bahías y pequeñas playas. En su otro extremo, contra la ladera de las cordillera, se extendían en la época, extensos bosques desde donde descendían poderosos torrentes de agua de lluvia durante el invierno, hasta precipitarse al mar. Durante el verano el clima se hacía cálido y muy seco perjudicando las posibilidades agrícolas del territorio
Características
Los fenicios eran un pueblo semita cananeo procedente originalmente del mar Eritreo, actual Mar de Omán, desde donde emigraron en el año 2900 a. C., hacia su definitiva radicación a orillas del mar Mediterráneo.
Desde este territorio, encerrado entre el mar y los montes de Siria, las circunstancias de encontrarse casi empujados contra las costas ("botados al mar por su geografía", según el historiador griego Herodoto) y el decidido temperamento de esta civilización, los llevó a concentrarse en desarrollar una economía basada casi totalmente en la actividad marina, dejando de lado la agricultura. Con el paso del tiempo fueron especializándose en la construcción de barcos, el desarrollo de importantes instalaciones portuarias, y el fortalecimiento de una actividad comercial que los llevó a surcar la aguas de casi todo el mudo conocido y a desarrollar una importante industria manufacturera.
Su carácter los alejó completamente de una actitud conquistadora, convirtiéndose en comerciantes y exploradores, lo que los impulsó, a través del intenso intercambio a vincularse con todas las civilizaciones mediterráneas de la época, contribuyendo además, por este medio, a difundir la cultura oriental por el mundo occidental conocido. Esta actividad comercial logró forjar en esta civilización un carácter decididamente enfocado hacia el lucro que, ante la perspectiva de enriquecerse, los llevó a no dudar en traficar con esclavos y alternar el comercio con el pillaje y el saqueo.
Organización política y social
Carecieron de una estructura política que se correspondiera con la constitución de un verdadero Estado, a la manera de lo que luego sería Roma. Esto nos permite pensar, entonces, en una nación y no en un Estado propiamente dicho. Su organización se correspondía con un sistema de ciudades estados independientes, cada una de ellas con sus respectivos monarcas y sistemas de administración de gobierno, aunque intensamente comunicadas.
Durante los períodos de apogeo, el sistema de gobierno de estas ciudades estado fue de carácter teocrático. Sin embargo, el poderoso rey, cuya majestad era recibida por delegación divina, encontraba recortado su poder por un aristocrático consejo de ancianos, integrado por los más ricos comerciantes. El carácter eminentemente pragmático de este pueblo, se reflejaba en las funciones que tenía a su cargo el rey: mientras que en otras civilizaciones los reyes de características divinas se dedicaban a satisfacer sus más bajos instintos y caprichos a costa de las castigadas arcas del Estado, un monarca fenicio se dedicaba a cobrar los tributos, establecer y dirigir las políticas comerciales, y organizar las expediciones a lo largo de todo el mundo conocido, todo ello, claro, bajo la atenta mirada del consejo de ancianos que fiscalizaba su actuación.
La clase militar no tuvo importancia alguna ya que, al no ser un pueblo belicoso, no formaron un poderoso ejército que según su criterio solamente les serviría para dilapidar el erario, sino que se arreglaban con una pequeña milicia formada por mercenarios, que se encargaba de la seguridad y la protección necesaria sobre las actividades comerciales y viajes de exploración.
La intensa actividad comercial que brindaba prácticamente la totalidad de los ingresos de las ciudades estado, así como la escasa extensión de tierra que comprendía el territorio ocupado por este pueblo, hizo que casi no existiera la actividad agrícola, determinando la inexistencia de una clase campesina, tan numerosa en otras civilizaciones. Las clases más bajas fueron conformadas por marineros y obreros, pero su nivel de vida no era malo, debido a que la situación económica les permitía satisfacer sus necesidades básicas, incluso en diferentes momentos de su historia, llegaron a alcanzar importantes puestos de gobierno, por sobre los ciudadanos más poderosos, miembros de las aristocracias de comerciantes, industriales y traficantes de esclavos.
Religión
La religión fenicia se basó esencialmente en la idolatría a los astros y otros elementos de la naturaleza a los cuales atribuían poderes divinos que influían en sus vidas de manera decisiva. El sol representaba a su divinidad principal, denominada Baal (señor), quien era creador y organizador del mundo, y su compañera era Baalit (señora) que era representada por la luna. La aparente simpleza de estos personajes, no se condice con la cruel y fanática idolatría a la que se entregaba el pueblo, y que llegaba a incluir, por ejemplo, el sacrificio de niños que eran quemados vivos en hogueras a los pies de imágenes de bronce de Baal, con el propósito de aplacar su ira. Por otra parte, no existía realmente una figura común de estas divinidades para todos los fenicios, sino que, de la misma forma que cada ciudad tenía su propio gobierno, cada ciudad poseía su propio Baal con sus características particulares.
Comercio e industria
A pesar de que la fama de los Fenicios proviene fundamentalmente de sus actividades comerciales y colonizadoras a través de sus viajes marítimos, también se destacaron en estas actividades por tierra, mediante el tráfico de caravanas de camellos. Estas extensas filas de animales cargados de preciosas mercancías se dirigían desde las ciudades fenicias hacia oriente, por las rutas de Armenia y hacia el África atravesando el desierto del Sahara desde la colonia de Cartago.
De todos modos, la actividad marítima fue la más determinante en el desarrollo económico de esta civilización. Sus embarcaciones comerciaban con todos los pueblos del mar Mediterráneo y el mar Egeo desde miles de años antes de Cristo. Con el paso del tiempo comenzaron a colonizar diversos territorios mediante la fundación de colonias permanentes y factorías estratégicamente localizadas. A partir del emplazamiento de estos establecimientos, se intensificó y se organizó la práctica del tráfico de esclavos, lo que les proporcionaba enormes beneficios.
Esta práctica se desarrollaba mediante la compra de ejemplares que los fenicios pagaban a traficantes, caciques y reyezuelos que previamente acopiaban grandes cantidades de mercancía humana mediante cacerías realizadas tierra adentro de sus territorios. También los fenicios se ocupaban a menudo personalmente de invadir poblados y territorios de las costas africanas, no con el objeto de realizar conquistas, sino exclusivamente para capturar hombres, mujeres y niños en buenas condiciones para ser vendidos como esclavos en los diversos mercados en los cuales ellos comerciaban.
Los barcos que utilizaban eran construidos con maestría por ellos mismos en enormes astilleros que evidenciaban su poderoso desarrollo en la actividad marítima. Las naves que construían eran de dos tipos: una ligera, de fácil navegación, que llevaban una vela fija de forma cuadrangular, con una propulsión alternativa proporcionada por una doble fila de remeros; otra más grande y pesada, especial para grandes cargas, que era impulsada por dos velas cuadradas, una grande central, y otra menor a proa, ésta última fija, mientras que la grande era movible y permitía el aprovechamiento de vientos de distinta direcciones. Navegaban mayormente de día, normalmente evitando alejarse de las costas y durmiendo en campamentos que armaban en la playa durante la noche.
Si debían internarse en el mar de noche, procuraban orientarse por las estrellas aprovechando los conocimientos astronómicos obtenidos de los caldeos, tomando como referencia la Estrella Polar, denominada en la antigüedad Estrella Fenicia. Su maestría en el arte de la navegación y el desarrollo de su ingeniería naval, les permitía desconocer límites en sus desplazamientos. Según el historiador griego Herodoto —considerado el padre de la historia—, alrededor del año 600 a. C. los fenicios llegaron a realizar la circunnavegación del continente africano, una verdadera hazaña sin precedentes registrados, y que, mirando hacia el futuro, no volvería a realizarse esto, o algo similar, hasta algunos miles de años después.
Incluso fueron los descubridores de las islas Canarias, Madeira y las islas Azores, totalmente alejadas de la costa, en el océano Atlántico. Existen muchos defensores de la teoría del "descubrimiento de América" por parte de los fenicios, incluso el mismísimo Cristóbal Colón estaba plenamente convencido de esta posibilidad. La realidad es que, si bien esto no resulta algo absolutamente improbable, ya que algunas de las naves fenicias estaban tan capacitadas para alcanzar las Antillas o las costas de Sudamérica como lo estaban las naves españolas de los conquistadores del siglo XV, no existe hasta la actualidad prueba documental alguna que lo testimonie irrefutablemente.
Las mercancías que obtenían en un territorio, eran llevadas para su comercialización a su propia tierra, y a ciudades y pueblos lejanos donde las apreciaban enormemente y pagaban por ellas enormes sumas. De esta forma, cargaban en Arabia esencias, mirra, oro y exóticas piedras preciosas; en Asiria obtenían porcelanas y delicadas piezas labradas en fino marfil, procedentes de la China, telas de hilo, sedas y algodón; de la India provenían las codiciadas especias, finas maderas y perlas. De la zona del mar Negro y de la actual España, traían caballos, y además de, ésta última y de algunas zonas del mar Egeo, obtenían mármoles con los que saciaban los caprichos de reyes y potentados de todo el mundo conocido, que construían sus viviendas y palacios con el fino material. De Egipto llevaban finas telas de lino y cantidades de cereales, al igual que varios siglos más tarde lo haría el imperio romano al convertir el Egipto prácticamente en el granero imperial.
Normalmente, muchas de estas materias primas eran previamente convertidas en productos manufacturados que inundaban todos los mercados y eran enormemente requeridos.
De esta forma, llegaron a alcanzar tal dominio sobre los mares, que ejercían un virtual monopolio sobre las rutas marítimas a lo largo de todos lo mares conocidos, cosa que, obviamente comenzó a despertar la codicia de quienes observaban cómo los fenicios se enriquecían sin pausa. Esta situación los llevó a cuidar con tal celo sus conocimientos sobre rutas e industria marítima y comercial, que ante la mínima posibilidad de ver descubiertos sus secretos, no dudaban en hundir sus propios barcos, o abandonar sus factorías, además de difundir aterradores rumores de monstruos marinos, terribles catástrofes naturales y naufragios, que llegaron incluso a seguir asustando a los marinos de más allá de la edad media.
Los establecimientos que los fenicios instalaban a lo largo de las rutas comerciales, se adaptaban a las diferentes características del territorio a colonizar. Existieron tres diferentes tipos de estas colonias: 1) Las factorías, que eran instaladas en zonas despobladas no muy lejanas a centros civilizados. Allí, luego de un desembarco absolutamente pacífico, instalaban tiendas y almacenes provistas de protección militar, y llegaban a acuerdos con los monarcas de las ciudades y estados cercanos para poder comerciar con sus habitantes y además erigir un templo.
Mediante constantes expediciones en ambas direcciones, se comercializaban los productos, que consistían en materias primas, productos manufacturados en fenicia, y productos de diferentes culturas de lejanas tierras. Existieron numerosos establecimientos de este tipo en las costas del mar Mediterráneo, la costa atlántica y la costa occidental del África. 2) Las concesiones. Éstas se establecían en sectores que les eran asignados dentro de las ciudades, luego de llegar a importantes acuerdos con los monarcas de cada una de ellas. En algunas ciudades llegaron a poseer barrios enteros que se constituían en enormes mercados que aparecían a la vista como barrios de Tiro, Biblos o Sidón. 3) Las Colonias, que eran localizadas en lugares estratégicos de grandes posibilidades comerciales.
Algunas de estas colonias fueron el orígen de importantes ciudades en lugares como Rodas, Creta, Cádiz (en la actual España), Malta y Cartago (en la costa de Túnez, al norte de África), esta última se convirtió posteriormente en un importante enclave que llegó a mantener durante mucho tiempola hegemonía del mar Mediterráneo. La manufactura de productos fue adquiriendo una importancia enorme en la economía, creando las clases de la aristocracia industrial y la clase obrera.
La industria, de esta manera fue adquiriendo una importante relación con el arte, el comercio y la actividad marítima. Las factorías y talleres casi no daban abasto para satisfacer la demanda de productos manufacturados que se incrementaba día a día desde todos los confines, y por esto llegaron a alcanzar una producción en alta escala que abarató los costos, aumentando más y más las ingentes ganancias. Todo tipo de productos salían de las fábricas fenicias, especialmente productos de un fino vidrio sumamente transparente que se fabricaba en Sidón, y que superaba en calidad al producido tradicionalmente por Egipto. También se destacaron en la producción de armas, adornos y obras de arte en hierro y bronce, incluso de estatuas y bustos de ídolos de las diferentes religiones que profesaban los diferentes pueblos con los cuales comerciaban; productos suntuosos de joyería, utensilios, vasos y vajilla confeccionados en vidrio, oro, plata y bronce.
También adquirieron enorme difusión sus productos confeccionados con lanas y telas teñidas mediante un procedimiento secreto en la época, que se realizaba con la púrpura, tintura que se extraía de un caracol que se pescaba en sus costas.
Arte y ciencias
Como consecuencia del origen inmigratorio de esta civilización, su territorio y población sumamente pequeños y su permanente contacto con culturas mucho más importantes, desarrolladas e influyentes, podría decirse que los fenicios carecieron de una cultura y un arte netamente autóctonos. Se nutrieron en estas áreas, asimilando aspectos de las diferentes culturas de Egipto y la mesopotamia que los rodeaban, las que a su vez difundían por todo el mundo conocido. Su arquitectura estaba fuertemente influída por la cultura egipcia, pudiendo incluso llegar a copiar estilos abiertamente, y la escultura fue inspirada en el arte proveniente de asiria.
Sí fueron originales en cuanto a la escritura; si bien en un principio se habrían manejado con los complicados diseños del sistema jeroglífico egipcio. Su personalidad asombrosamente pragmática, los tiene que haber llevado a dejar este sistema para pasar a desarrollar uno propio que les permitiera desenvolverse con mayor soltura en sus actividades comerciales. De esta forma, crearon un alfabeto de veintidós letras que representó igual cantidad de sonidos, y que incluía vocales —comenzaba con la a y la b— y consonantes. Su utilización se difundió a través de las rutas comerciales fenicias, siendo adoptado por numerosas culturas mediterráneas, hasta constituirse en la base de las lenguas del mundo occidental de la actualidad
Períodos históricos
A lo largo del desarrollo de esta civilización, las más importantes ciudades se fueron alternando en importancia en tal medida, que los períodos históricos de su evolución histórica corresponden a los períodos de dominación de estas urbes, que son: Biblos, Sidón y Tiro.
a) Primer período histórico o de Biblos. (2600 a 1600 a. C.)
En este período, que se inicia con el nacimiento de esta civilización, se destaca Biblos como la más importante de las ciudades de Fenicia. Según la tradición, esta ciudad había sido fundada por el dios El, que rodeó la ciudad e una gran muralla. Baalat Gebal (la Dama de Biblos) era la diosa patrona de la ciudad. Estaba localizada sobre la costa, y fue un importante puerto cuya principal actividad consistía en las relaciones comerciales y religiosas con el vecino Egipto. El fortalecimiento de esta relación derivó en un sometimiento de la ciudad a los faraones del Egipto que motivó su decadencia, marcando el final de este período y posibilitando el advenimiento de otra ciudad portuaria vecina, a la cúspide del poder.
b) Segundo período histórico o de Sidón ( 1600 a 1200 a. C.)
La ciudad de Sidón estaba localizada sobre un promontorio rocoso que daba directamente al mar, y poseía un importante puerto, que además de concentrar su actividad en el comercio marítimo, también era el más importante centro pesquero de Fenicia. Luego de la decadencia de Biblos, el surgimiento de esta ciudad no se vio afectado por el creciente poder de los faraones de Egipto, incluso el monarca y la administración de esta ciudad lograron crear las condiciones para beneficiarse de esto. Este predominio de los sidonios sobre los mares, se extendió por todo el mar Negro y el mar Egeo, y se prolongó durante unos cuatrocientos años, comenzando su declinación cuando los griegos decidieron cerrarles el paso al mar Egeo, y concluyendo definitivamente cuando los filisteos, pueblo procedente de la isla de Creta, sitiaron la ciudad y la destruyeron.
c)Tercer período histórico o de Tiro ( 1200 a 700 a. C.)
La ciudad de Tiro no se encontraba localizada en tierra firme, sino que su emplazamiento estaba centrado en dos islotes rocosos a un kilómetro de la costa. Las numerosas experiencias sufridas por otras ciudades fenicias en diversas épocas, llevaron a los constructores de esta ciudad a establecerse más allá de la costa para evitar, de esta forma, los ataques terrestres. Los habitantes de esta ciudad, se especializaron no sólo en el comercio, sino en la exploración y colonización, más allá de que también esto, en definitiva también tenía fines comerciales. Fundaron numerosas colonias en la costas del mar Mediterráneo donde establecían factorías, de las cuales la más importante fue Cartago (luego adquiriría una importancia tan enorme, que siglos después, se enfrentó al mismísimo imperio romano por la supremacía de las aguas del Mediterráneo). Además, llegaron a atravesar las columnas de Melkart, más tarde denominada por los griegos Columnas de Hércules (actual estrecho de Gibraltar) llegando hasta las costas occidentales de África y las islas británicas.
Tan intensa actividad convirtió a la ciudad de Tiro en un centro comercial de extraordinaria importancia, constituyéndose durante siglos en el centro de intercambio comercial entre Oriente y Occidente. Su período de mayor esplendor coincidió con el gobierno del rey Hiram I (970 a 936 a.C.) que mantuvo estrechos lazos con su aliado el rey Salomón. En esta época se construyó el templo de Jerusalén, obra en la cual participaron numerosos obreros provenientes de Tiro.
El desarrollo de otras civilizaciones en las tierras vecinas, que ambicionaban las fabulosas riquezas de Tiro, sumado a las constantes disputas políticas internas surgidas en la época, ocasionaron la decadencia de la ciudad, hasta que el Rey asirio Senaquerib la ocupó luego de sitiarla en el año 700 a. C., marcando el fin de este período histórico. Algunas ciudades de Fenicia lograron sobrevivir durante algunos siglos más, pero sin volver a recuperar jamás los esplendores de antaño. Finalmente, en el año 332 a.C. Fenicia fue sometida por Alejandro Magno, lo que provocó su definitiva desaparición.
Bibliografía:
Blazquez, José María, Historia de Oriente antiguo. Cátedra. Madrid, 1992
Harden, Donald, Los Fenicios. Estudio. Barcelona, 1967
Gerhard, Herm, Fenicios, el imperio de la púrpura. Destino. Barcelona, 1976
Parrot, André, Expansión fenicia, Cartago. Aguilar. Madrid,
Daniel Favale, Roque, Los fenicios. Monografía. Editorial Histórica.








